Enfermedad ateroesclerótica difusa: un reto en el manejo de la hipertensión renovascular.
Reporte de caso.
DOI:
https://doi.org/10.56867/Palabras clave:
Enfermedad ateroesclerótica difusa, Hipertensión renovascular, Reporte de casoResumen
Introducción: Las enfermedades crónicas no transmisibles representan la principal causa de morbilidad en el Ecuador; el 20% de los adultos tienen hipertensión arterial. En adultos mayores, la enfermedad renovascular ateroesclerótica representa hasta el 35% de las causas de hipertensión secundaria, lo que incrementa el riesgo cardiovascular.
Reporte de caso: Varón de 82 años con antecedentes de hipertensión arterial desde los 77 años (tratamiento: valsartán/amlodipina). Consultó por debilidad del miembro inferior derecho de 45 días de evolución. Ingresó con una presión arterial de 160/98 mmHg. La resonancia cerebral evidenció lesiones isquémicas subagudas y hemorrágicas previas. La angiotomografía mostró aorta Shaggy, estenosis severa (carótida interna derecha y arterias renales) (Figura 1, Tabla 1), creatinina 1,85 mg/dL, TFGe 35 mL/min/1,73 m² y RAC 445,4 mg/g, compatible con enfermedad renal crónica secundaria a nefroangioesclerosis hipertensiva. Por deterioro de la función renal (creatinina 2,3 mg/dL; TFGe 27 mL/min/1,73 m²). Se suspendió ARA II e inició tratamiento con calcioantagonistas y betabloqueantes, logrando una recuperación parcial de la función renal (creatinina 1,6 ; TFGe 42). Se descartó la revascularización por alto riesgo embólico y se indicó tratamiento médico. Dos meses después, reingresó por infarto medular trombogénico (C7-T1), hipertensión arterial y ajuste del tratamiento antitrombótico.
Resultados: La estenosis de la arteria renal > 50% produce repercusión hemodinámica y > 70% hipertensión renovascular. La aorta Shaggy se asocia con alto riesgo de embolización sistémica, mientras el tratamiento médico tiene mayor beneficio que el intervencionismo. El uso de IECA o ARA II en presencia de estenosis bilateral de las arterias renales favorece el deterioro de la función renal.
Conclusión: La ateromatosis aórtica difusa incrementa 4,1 veces la morbilidad y mortalidad, favorece eventos tromboembólicos. La endarterectomía no se recomienda debido al elevado riesgo de accidente cerebrovascular; el manejo médico individualizado es la mejor alternativa, especialmente cuando coexiste con hipertensión renovascular.
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Derechos de autor 2026 Kateherine Fonte Melendres, Fernando Jiménez Jaramillo. (Author)

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